Sentada sola se la
puede ver,
Todos los días espera aquel hombre,
Que una mañana muy temprano se fue,
Prometiendo volver.
Pasan las horas mira aquel reloj,
Ya se han teñido sus cabellos,
Son los años de esperar,
No se ha rendido,
Jura que a de llegar,
Aquel amor que se marcho.
En el banco de la plaza,
Se la puede encontrar,
Con sus cabellos blancos,
Con los años en su mirar,
Esperando ver llegar,
Por el mismo lugar,
Aquel hombre que no vino.
Todos los días a la misma hora,
Nunca ha faltado a la sita del lugar,
No se ha cansado de tanto pensar,
Que algún día volverá.
Amor inmenso,
Como tal no hay,
Ha envejecido en aquel lugar,
Sus manos tibias arrugadas están,
Y sus ojos tristes van.
En el banco de la plaza,
Se la puede encontrar,
Con sus cabellos blancos,
Con los años en su mirar,
Esperando ver llegar,
Por el mismo lugar,
Aquel hombre que no vino.
Autor: David Andres Di Pietro
Registro del Intelectual
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